Una persiana motorizada de casi 4 metros en un local comercial dejó de responder: ni subía, ni bajaba, ni hacía absolutamente nada. Después de casi 30 años funcionando, el diagnóstico resultó ser lo más simple posible — el conector de entrada de 220V se había desoldado completamente de la placa. Sin corriente no hay nada que controlar. Limpiar los pads, resoldar, y a correr otros 30 años.
01 — El síntoma
La persiana dejó de funcionar de un día para otro. Sin aviso, sin ruido extraño, sin olor a quemado — simplemente se quedó parada en una posición y el pulsador de subida/bajada no hacía nada. Ni el motor intentaba arrancar.
En persianas motorizadas con este tipo de controlador, cuando no hay absolutamente ninguna respuesta, lo primero que hay que descartar antes de pensar en el motor o en la lógica de control es que la placa tenga alimentación. Sin 220V en la entrada, todo lo demás sobra.
02 — Lo que encontré al abrir
El controlador es una placa de fabricación española de finales de los 80 o principios de los 90, con un transformador Myrra para la alimentación de baja tensión, tres relés para el control del motor (subida, bajada y paro) y algo de lógica para la programación horaria y vía radio. Unos treinta años larga a pleno rendimiento.
Al abrir la caja apareció la causa inmediatamente: el conector de entrada de los 220V estaba completamente suelto, colgando de los propios cables. Había chispeado en algún momento — se veía carbonilla en los pads de la PCB — y la vibración acumulada o el propio arco habían terminado de desprenderlo del todo. Sin ese conector, la placa no recibía alimentación y se comportaba exactamente como si estuviera muerta.
03 — La reparación
Reparación de menos de diez minutos:
- Limpiar los pads de la PCB con alcohol isopropílico y un palillo para retirar la carbonilla del arco.
- Limpiar también las patillas del conector.
- Reestaño los pads con un poco de flux y estaño nuevo.
- Volver a soldar el conector bien asentado, asegurando que las dos patillas hacen contacto limpio.
Conectar, probar — la persiana subió y bajó como si nada. La placa lleva otros treinta años esperando su próxima avería.
La moraleja es vieja pero no cansa repetirla: ante cualquier equipo que no responde en absoluto, lo primero es verificar que llega alimentación. Un polímetro en los bornes de entrada habría señalado el problema en treinta segundos, antes de tocar nada más.